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La Coctelera

FRANCISCO ARIAS SOLIS

Presidente de Foro Libre y de Internautas por la Paz y la Libertad

13 Marzo 2007

LA VITALIDAD DE UNA SOCIEDAD POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LA VITALIDAD DE UNA SOCIEDAD

“Si el amor nos hiciera poner hombro con hombro,

fatiga con fatiga

y lágrima con lágrima.

Si nos hiciéramos unos.

Unos con otros.

Unos junto a otros.”

Angela Figuera Aymerich.

LA NORMALIDAD Y SALUD DEL CUERPO SOCIAL

La vitalidad de una sociedad como tal se manifiesta en sus fuerzas sociales. Las energías de los individuos en sentido estricto son otra cosa; puede haber hombres sumamente enérgicos, dotados de capacidades creadoras extraordinarias, y ser precarias las fuerzas sociales; puede suceder, a la inversa, que una sociedad vivaz y elástica no cuente con individuos excepcionales en ningún orden. La facilidad, rapidez e intensidad con que en una sociedad determinada se constituyen y desvanezcan esos movimientos que me refiero es el criterio que mejor permite medir su vitalidad y vigor, es decir, la normalidad y salud del cuerpo social.

Las fuerzas sociales son el oleaje de la sociedad; en ciertos casos, el oleaje está determinado por vientos dominantes, que lo definen en una dirección precisa y le dan cierta duración, una relativa estabilidad -por ejemplo, cuando se trata de vientos periódicos-; este oleaje, en la sociedad como en el mar, es el factor que evita la putrefacción de las aguas estancadas. Pero, por otra parte, para que las aguas sean navegables se requiere que el oleaje esté regulado.

Un Estado inseguro de sí mismo y afectado por una interna debilidad se afirma enérgicamente y siente recelo de toda fuerza que no sea la suya, y, por tanto, de las fuerzas sociales; no puede soportar su juego libre y, como medida de seguridad, las sofoca, ahoga y paraliza -por ejemplo, mediante un sistema de trabas burocráticas muy densas, prohibiciones, trámites, dilaciones, etc., que disipan el entusiasmo y suspenden el desarrollo de toda iniciativa-. Algunas veces, por último, el Poder público se adscribe a una fuerza social particular -o, lo que viene a ser igual, una fuerza social, institucionalizada, se erige en Poder público o se identifica con él-; esta fuerza, entonces, en virtud de su carácter, “privilegiado”, no juega libremente con las demás, sino que actúa desde luego con una ventaja previa, alterando, por tanto, las “reglas de juego”; podríamos decir que las funciones sociales están perturbadas por un handicap no reconocido, que prejuzga el resultado y conserva la ficción del juego.

Las fuerzas sociales no tienen por qué adquirir carácter institucional y permanente; más bien al contrario en su estado de pureza son esencialmente transitorias: se hacen y se deshacen, se constituyen y se disuelven, sin dejar residuos inertes; una parte -aunque no todos- de los “grupos sociales” son el precipitado, la ceniza podríamos decir, de fuerzas sociales operantes, una vez que su actividad se ha suspendido o se ha canalizado en un funcionamiento mecánico. Compárase un partido político con lo que se llama movimiento de opinión: cuando en una sociedad hay fuerzas sociales operantes en el campo de la política, se forman núcleos de opinión espontánea, fugaces, que se originan en vista de una situación concreta, se condensan sin implicaciones ajenas, se desvanecen tan pronto como la ocasión ha pasado, sin que los individuos que formaron ese movimiento queden ligados después; los que en un momento coincidieron y ejercieron su presión juntos, al día siguiente vuelven a una mutua indiferencia o una rivalidad; el apoyo circunstancial a un hombre público no queda permanentemente adscrito a él, sino que puede convertirse en repulsa cuando su próxima gestión suscite repugnancia. Lo mismo ocurre con cualquier otra actividad o aspecto de la vida social. Imagínese la actividad desplegada con ocasión del Carnaval, en las sociedades que el Carnaval está vivo: energías de toda índole -económicas, fisiológicas, imaginativas- se acumulan en la breve empresa; miles de individuos concurren en la organización de ese festival colectivo: carrozas, disfraces, bailes, música, ingenio, tensión personal, esfuerzos de toda índole; no se interviene en eso a título personal, sino colectivo: el anónimo de la máscara subraya esto expresamente; pero nada de esto se perpetúa: no se constituye una “comisión permanente” del Carnaval -cuando esto ocurre es que el Carnaval está muerto, que no hay fuerzas sociales que lo sostengan, que no hay Carnaval, sino otra cosa (por ejemplo, decisión oficial de que haya Carnaval)-; el miércoles de ceniza disuelve automáticamente toda la energía -a veces enorme- acumulada en los días de regocijo. Y es que, como dijo el poeta: “Las cosas suceden así, / sencillamente”.

Francisco Arias Solis
e-mail:
aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

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FRANCISCO ARIAS SOLIS

CADIZ , España
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Francisco Arias Solís (Sierra de Yeguas, provincia de Málaga, 30 de enero 1941) ingeniero, político, biógrafo y escritor español. Estudia bachillerato en Ronda y realiza sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada y en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid, donde obtiene el título de Ingeniero de Montes (sección Industrias Forestales). Es funcionario del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Secretario General de UGT en Cuenca. Secretario General de la Agrupación Socialista de Cádiz. Secretario de Organización y de Política Socioeconómica de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE de Cádiz. Miembro del Comité Director del PSOE en Andalucía. Secretario General de la UGT de Cádiz, miembro de la Comisión Ejecutiva de UGT de Andalucía y del Comité Confederal de UGT. Senador electo por Cádiz por el PSOE con fecha 28 de octubre de 1982 y también el 22 de junio de 1986, curiosamente con el mayor número de votos proporcionalmente que ningún otro en esas elecciones. Miembro suplente de la Diputación Permanente del Senado, Presidente de la Comisión de Trabajo, vocal de la Comisión de Reglamento, vocal de la Comisión de Incompatibilidades y vocal de la Comisión Especial de Investigación de los Trabajadores Emigrados en Europa. Director del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Cádiz y jefe del Servicio de Prevención del Arsenal de La Carraca (San Fernando). Profesor de las universidades de Castilla-La Mancha y de Cádiz. Consejero del Consejo Social de la Universidad de Cádiz. Fue premiado por el Comité Internacional de Educación y Formación en la Prevención de Accidentes. Colaborador en varios periódicos y revistas culturales y literarias. En 1992 fundó la Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre y cinco años más tarde la Asociación Internacional de Usuarios de Internet Internautas por la Paz y la Libertad. Gusta especialmente de escribir breves pero documentadas biografías sobre escritores progresistas españoles. Es miembro de número del Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz y miembro de honor de la Cátedra Itinerante de Flamencología.

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