LUIS JOSE VELÁZQUEZ DE VELASCO

(1722-1772)

“Cintia, estás engañada si has creído

que te hace más bella y más brillante

el prolijo atavío del vestido

y el adorno excesivo del semblante;

ese artificio vano,

que tanto tu cuidado interesa,

de una vez ha quitado a tu belleza

el primor más divino y soberano.”

Luis José Velázquez.

LA VOZ DEL ACADEMICO

De un grupo de amigos que se reunían en la Real Biblioteca de Madrid surgió la idea de fundar una Academia para la intensificación de los estudios históricos y arqueológicos. La búsqueda de los archivos públicos y privados, la visita a monumentos a Toledo, Salamanca, Mérida y Andalucía, tarea a la que se entregaron con ardor los comisionados padre Andrés Marcos Burriel, Francisco Pérez Bayer y Velázquez de Velasco, marqués de Valdeflores, proporcionaron a la nueva institución un fondo inicial de unos 14.000 documentos originales, 4.134 inscripciones, 7.000 diplomas y más de 2.000 medallas. La Academia tiene por divisa la figura de un ángel con la llama de la inteligencia en la cabeza y en actitud de escribir con la leyenda: Non fungit historiae lumen dum fulget iberis.

Luis José Velázquez de Velasco, marqués de Valdeflores, nace en Málaga el 5 de noviembre de 1722. Cursó estudios en el Colegio Imperial de San Miguel de Granada y en el Colegio de los Clérigos menores de su ciudad natal. En 1743 perteneció a la Academia del Trípode, que el conde de Torrepalma tenía establecida en su casa de Granada, y a la Academia del Buen Gusto, que se reunía en la casa de la marquesa de Sarriá en Madrid.

A la Academia del Buen Gusto concurren los escritores más relevantes de promedios de siglo, casi todos influidos por las doctrinas preconizadas en la Poética de Luzán. Son, entre muchos, Nasarre, Montiano, “Jorge Pitillas”, Porcel y Velázquez de Velasco. En este Academia, que tan importante papel hubo de tener en la evolución de nuestras letras, se seguían las modas de Francia. Otra reunión similar, la Fonda de San Sebastián, se inclinaba más bien del lado italiano, sin hacer ascos a los franceses. Asiduos contertulios de ella eran Moratín padre, Ignacio López de Ayala, José Cadalso, Tomás de Iriarte, Juan B. Muñoz, Vicente de los Ríos, Francisco Cerdá y Rico, Pineda, Ortega, los italianos Signorelli y Conti, con otros muchos poetas y eruditos de la época.

El erudito malagueño también fue académico de la sevillana y Academia de Buenas Letras y de la de Inscripciones y Buenas Letras de París. En 1745 obtiene el doctorado en Teología en Roma. En 1752 ingresa en la Real Academia de la Historia, protegido por el marqués de la Ensenada, en ese mismo año, se le confía el encargo de escribir el Viaje de España, publicado en 1765, y recibió el hábito de Santiago. A la caída de su protector (1766) fue arrestado y conducido al castillo de Alicante y luego al de Alhucemas, sin recobrar la libertad hasta enero de 1772, año en que falleció.

Velázquez de Velasco es autor de los Orígenes de la poesía castellana (Málaga, 1754) y editor de las poesías de Francisco de la Torre, que equivocadamente atribuyó a Quevedo. Otras obras suyas son: Ensayos sobre los alfabetos de las letras desconocidas: que se encuentran en los más antiguas medallas y monumentos de España (Madrid, 1752), Anales de la nación española, Conjeturas sobre las medallas... Sus poesías no han sido impresas sino fragmentariamente.

Las obras poéticas de Francisco de la Torre fueron impresas por vez primera en 1631, por Francisco de Quevedo. Una vez publicadas, comenzó para el autor una serie inacabada de estudios, suposiciones, búsquedas, intentado, sobre todo, conocer los detalles de su biografía. Luis José Velázquez creyó aclarar el enigma con una nueva y habilidosa solución: entre el bachiller Francisco de la Torre y don Francisco de Quevedo, señor de la Torre de Juan Abad, no había diferencia ninguna. El libro, censurado por Luzán y aprobado por Montiano y Luyando, lleva un Discurso sobre el verdadero autor de las poesías, donde se trata de demostrar esta hipótesis, hoy totalmente desechada. En su discurso el académico malagueño se vale, entre otros argumentos, de la mezcla de versos de uno y otro autor, a fin de hacer patente la escasa diferencia de inspiración. “Para conocer la uniformidad de estilo entre las poesías de Quevedo y las atribuidas a Francisco de la Torre –decía Luis José Velázquez de Velasco- bastará que el lector no acierte a distinguirlas en la siguiente canción, que está compuesta de estrofas de uno y otro poeta, unidas en forma de silva o madrigal: “Pues quita Primavera al año el ceño / y el Verano risueño / restituye a la tierra sus colores, / y adonde vimos nieve vemos flores, / renueva, Filis, esta / esperanza marchita, que la helada / aura de tu respuesta / tiene desalentada / ven, primavera, ven, mi Flora amada. / Ven que te aguardan ya los ruiseñores / y los tonos mejores / porque los oygas tú, dulce tyrana / los dexan de cantar a la mañana...”

Francisco Arias Solis
e-mail:
aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs

Paz y libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.