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La Coctelera

FRANCISCO ARIAS SOLIS

Presidente de Foro Libre y de Internautas por la Paz y la Libertad

10 Noviembre 2008

Franz Kafka por Francisco Arias Solis

FRANZ KAFKA

(1883-1924)

“No soy más que literatura

y no puedo ni quiero ser otra cosa.”

Franz Kafka.

LA VOZ VERDADERAMENTE KAFKIANA

En la historia de la literatura, Kafka ocupa un lugar prominente entre los escritores que han marcado la sensibilidad del hombre contemporáneo. Su obra ha demostrado tener vida propia al margen de las modas literarias y de los versátiles intereses que las promueven. Sí, Kafka es famoso, es actual, a pesar de que él no hizo ningún esfuerzo por conquistar un lugar prominente en la historia. A la salida de la adolescencia se propuso escribir libros capaces de abrir “anchas heridas en la conciencia”, y lo consiguió, pero sólo por una íntima necesidad y nunca atraído por el perfume de los laureles.

No es posible -creemos- leer con detenimiento los cuentos y novelas de Kafka, sin sentirse embargado por un sentimiento de angustia. En conjunto parece quedar afectado, sobre todo, el sentido de la realidad cotidiana, la sensación de que dicha realidad nos es favorable, de que vale la pena vivir, de que el mundo ha sido hecho para el hombre. El sentido común, que solía protegernos, se debilita o desaparece. Dos aforismos de Kafka ilustran esta actitud: “La verdadera realidad es siempre irreal”, “Los sueños descubren una realidad que deja muy atrás nuestra imaginación. En esto consiste el horror de la vida y la tragedia del arte”.

Nos vemos obligados a recurrir al adjetivo “kafkiano” donde la realidad se comporta de acuerdo con las leyes semejantes a las que aniquilaron al protagonista de El proceso. Ante fenómenos “racionales” que dejan traslucir su irracionalidad, allí donde el encadenamiento de los hechos tiene implicaciones funestas, allí donde las riendas del comportamiento humano han caído en manos de un poder extraño que no tolera aproximaciones familiares, allí se aplica con toda naturalidad, como si saliese de las entrañas, ese adjetivo que -por razones, sin duda kafkianas- tardó tanto en recibir la bendición de la Academia.

Kafka no se eclipsará mientras se multipliquen los seres humanos que padecen extrañamiento y desesperanza. Decía Milena Jesenská que Franz Kafka iba desnudo donde los demás van vestidos. Hoy, dado que muchos se ven obligados a ir como él, cabe desear que lo hagan a su manera. A diferencia de otros desesperados menos complejos y más débiles, Kafka no permitió que su angustia se transformase en resentimiento contra el prójimo, ni contra la vida que tan duramente le ponía a prueba. No renunció al amor y por eso nunca sucumbió a los narcóticos del odio, nunca desvalorizó los sentimientos humanos nobles y, aún contra toda lógica, nunca dejó de luchar por su libertad, ni siquiera cuando la tuberculosis levantaba su guadaña. El hombre que renunciaba a la gloria literaria era el mismo que, a espaldas de sus jefes, asesoraba a obreros indefensos, o les pagaba buenos abogados de su bolsillo, para que éstos le derrotasen en perjuicio de la compañía de seguros que él representaba... Para encontrar a este Kafka es necesario recurrir a su biografía, a su diario, a sus cartas de amor, porque no se deja ver -salvo a trasluz, en muy contadas ocasiones- en sus narraciones literarias.

Kafka amaba mientras el amor era sólo algo sin horizonte. Así se consumieron los efectos de muchas de las mujeres que pasaron por su vida desde muy temprano. Sólo al final, cuando ya su cuerpo era una ruina sin salvación posible, el amor a Dora Dymant fue la pura llama viva que daba sentido y contenido a una vida que ya era muerte.

Franz Kafka nace en Praga el 3 de julio de 1883, hijo de un acaudalado comerciante de origen judío. Estudió en la Universidad Alemana de Praga Humanidades y Derecho. Trabaja en Assicurazioni Generali, en la Compañía de Accidentes de Trabajo, de la que su padre era presidente, y en una fábrica de amianto. En agosto de 1912 se produce uno de los acontecimientos más importantes de su vida: conoce a Felice Bauer, este hecho provoca en él un intensificado afán de escribir, iniciando una larga y viva correspondencia con Felice. Adicto al socialismo, proyecta marchar a Palestina, pero se lo impide la tuberculosis que padece (1917). Un fracaso amoroso, las dificultades originadas por la guerra mundial, los problemas de su trabajo, el trauma de la rígida educación recibida de su padre y su extraordinaria sensibilidad atormentan sus últimos días. Cuando no podía tragar nada, no había manera de alejar de su conciencia la perspectiva de un rápido desenlace: “Mi actual ingestión de alimentos es insuficiente para que se inicie una recuperación”, escribía Kafka. Y añadía: “Lo terrible es que no puedo tomar ni un vaso de agua”. Franz Kafka falleció en Viena el 3 de junio de 1924. “Muerto precozmente -escribía Ramón Gómez de la Serna-, así se libró de que le dijesen las malas palabras de “se imita a sí mismo”, pero que quede bien asentado para siempre que nadie se parece a KFK, y menos los que no se parecen ni a sí mismos. ¡Sólo se parece a KFK el verdadero KFK!”

La obra de este novelista checo en lengua alemana, salvada por su amigo Max Brod, quien desatendió la orden de Kafka para que destruyera todos sus escritos una vez muerto él, es, en cierto sentido, existencialista, pero siempre simbólicamente trascendente. Intimista, onírica, aparentemente carece de lógica, pero su lógica está precisamente en la directa traducción del caos del mundo que le toca en suerte o del hombre cuando ha perdido su razón de vivir, su norte, Dios, por otro lado buscado ansiosamente por Kafka. Estilísticamente es de una gran perfección. La sencillez y la flexibilidad del lenguaje envuelven sus absurdas estructuras o argumentos novelísticos. En vida publica relatos cortos como El fogonero; La metamorfosis, angustiosa y patética visión de la muerte y el desprecio del hombre por el hombre; La muralla de china, Un artista del hambre, etc., en las que hace gala de una gran imaginación para verter su mundo interior, rico y profético, poético y profundo. Carta a mi padre, es el atormentado y triste relato de su infancia. Su primera novela larga, América (1912-1914), incompleta, reúne junto a las geniales características de sus grandes producciones, un humor finísimo. El proceso y El castillo figuran entre sus obras más famosas, llevadas al cine y al teatro. En ellas como en América, plasma la tragedia del hombre de hoy, perdido en el laberinto que él mismo se ha construido.

Kafka concibió la existencia como un combate, pero perdido de antemano. Sus cinco intentos de matrimonio fracasaron, no acabó una gran parte de sus libros y su obra le sobrevivió a pesar de haber dado órdenes expresas de que se destruyera. Porque aquella páginas que había escrito para vivir eran lo único, con el amor de Dora, que le mantenía unido al hilo de la vida. O quizá también por hacer realidad aquello de “soy un callejón sin salida”.

Francisco Arias Solis
e-mail:
aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz y libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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FRANCISCO ARIAS SOLIS

CADIZ , España
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Francisco Arias Solís (Sierra de Yeguas, provincia de Málaga, 30 de enero 1941) ingeniero, político, biógrafo y escritor español. Estudia bachillerato en Ronda y realiza sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada y en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid, donde obtiene el título de Ingeniero de Montes (sección Industrias Forestales). Es funcionario del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Secretario General de UGT en Cuenca. Secretario General de la Agrupación Socialista de Cádiz. Secretario de Organización y de Política Socioeconómica de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE de Cádiz. Miembro del Comité Director del PSOE en Andalucía. Secretario General de la UGT de Cádiz, miembro de la Comisión Ejecutiva de UGT de Andalucía y del Comité Confederal de UGT. Senador electo por Cádiz por el PSOE con fecha 28 de octubre de 1982 y también el 22 de junio de 1986, curiosamente con el mayor número de votos proporcionalmente que ningún otro en esas elecciones. Miembro suplente de la Diputación Permanente del Senado, Presidente de la Comisión de Trabajo, vocal de la Comisión de Reglamento, vocal de la Comisión de Incompatibilidades y vocal de la Comisión Especial de Investigación de los Trabajadores Emigrados en Europa. Director del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Cádiz y jefe del Servicio de Prevención del Arsenal de La Carraca (San Fernando). Profesor de las universidades de Castilla-La Mancha y de Cádiz. Consejero del Consejo Social de la Universidad de Cádiz. Fue premiado por el Comité Internacional de Educación y Formación en la Prevención de Accidentes. Colaborador en varios periódicos y revistas culturales y literarias. En colaboración con Joaquín Fresneda Fernández publicó en 1973 el libro “Estudio y mejora de una explotación agropecuaria”, en 2009 ha prestado su colaboración en el libro “102 razones para recordar a Salvochea”. En 1992 fundó la Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre y cinco años más tarde la Asociación Internacional de Usuarios de Internet Internautas por la Paz y la Libertad. Gusta especialmente de escribir breves pero documentadas biografías sobre escritores progresistas españoles. Es miembro de número del Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz y miembro de honor de la Cátedra Itinerante de Flamencología.

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